Siete barreras internas en la gestión de la innovación industrial y consejos para abordarlas

Las empresas industriales invierten importantes recursos en I+D y tecnología para mantener su competitividad o/y impulsar su crecimiento. Sin embargo, una gran parte de estos esfuerzos de innovación no genera el valor esperado debido a barreras estratégicas y organizativas dentro de la propia empresa, muchas de las cuales son totalmente evitables. Más allá del impacto financiero derivado del menor retorno de la inversión, estos obstáculos generan fricciones y frustración internas, que deterioran la determinación de la empresa con la innovación a largo plazo.

Comprender y abordar estas barreras puede ayudar a las empresas a gestionar su innovación con un enfoque más eficaz y eficiente.

En este artículo, repasamos las siete barreras internas más relevantes que hemos identificado a lo largo de 25 años de experiencia en gestión, junto con algunos consejos prácticos para abordarlas. Esto no es teoría, sino una recopilación de aprendizajes extraídos de la experiencia real.

¿Reconoces estas barreras en tu propia organización?

1. Una gran idea, pero no para nosotros — Cuando falta la estrategia

Todo empieza con las ideas. Necesitamos trabajar en buenas ideas, pero que lo sean para nuestra empresa. Esto es muy importante, porque es fácil entusiasmarse con nuevos conceptos y prototipos que, a pesar de su atractivo, no encajan realmente con nuestras capacidades técnicas, nuestro posicionamiento en el mercado o nuestros objetivos a largo plazo. Estas iniciativas, tarde o temprano, van a morir, habiendo consumido recursos que estarían mejor destinados a otras ideas.

Nuestro consejo:

Dedica tiempo a desarrollar una estrategia de innovación basada en los objetivos estratégicos de la empresa, que determine las prioridades en torno al qué (áreas de producto, campos técnicos, mercados, clientes, canales, etc.) y al cómo (el enfoque general de innovación). Una estrategia de innovación bien definida ayuda mucho a los equipos a seleccionar y desarrollar ideas que realmente contribuyen al plan de negocio de la empresa, descartando otras.

2. Demasiada copia — No entender la estrategia Market Reader

La intensidad innovadora varía de una empresa a otra. Una estrategia muy inteligente para renovar nuestra cartera de productos consiste en imitar los productos de competidores que tienen éxito en el mercado. Este es el enfoque de innovación habitual de los denominados market readers. El problema surge cuando imitamos demasiado. Además de los posibles problemas de propiedad intelectual (a los que volveremos más adelante), este enfoque rara vez nos ayuda a ganar cuota de mercado. En el mejor de los casos, nos permite mantener nuestra posición actual. La pregunta que debemos hacernos es si, después de invertir en I+D, no deberíamos aspirar a obtener un mejor retorno.

Nuestro consejo:

Adopta un enfoque verdaderamente centrado en el cliente. Atrévete a mejorar ese producto o servicio mediante pequeños cambios que lo diferencien y generen más valor para nuestros clientes (y para el canal de distribución). No se trata de reinventar la rueda, sino de hacerla algo mejor y más atractiva.

3. El diablo está en los detalles — Una gestión deficiente de los proyectos

Los proyectos de innovación son (muy) complejos. Implican numerosas actividades interconectadas y un sinfín de detalles. Saltarse un paso o hacer algo en el momento equivocado puede tener consecuencias importantes. Pensemos, por ejemplo, en aprobar una inversión en CAPEX para modernizar una línea de fabricación antes de confirmar la demanda del producto, o en dar a anunciar un producto antes de solicitar la protección mediante patente. La secuencia natural de los acontecimientos puede parecer lógica, pero muy a menudo se pasa por alto, especialmente en proyectos en los que participan muchos expertos. Un error aparentemente menor en la gestión del proyecto puede hacer descarrilar un proyecto de innovación que, por lo demás, era prometedor.

Nuestro consejo:

Adopta un proceso sistemático de fases y puertas para gestionar los proyectos de innovación, que incluya evaluaciones iterativas a nivel técnico, comercial, industrial, legal y financiero a medida que los proyectos se acercan al mercado. Mantén esta disciplina durante todo el proceso de innovación ya que los atajos suelen conducir al desastre.

4. El juicio financiero prematuro — Matar ideas con el business case

Sin duda, todas las iniciativas de innovación requieren una evaluación financiera. Pero esta puede crear problemas cuando se realiza en el momento equivocado o con un propósito inadecuado. Las previsiones detalladas son muy útiles para tomar decisiones sobre inversiones industriales una vez que disponemos de todos los detalles sobre un nuevo producto o proceso. Sin embargo, resultan de poca utilidad durante la fase de I+D debido al elevado grado de incertidumbre. Por tanto, eliminar un proyecto de I+D basándonos en estimaciones financieras tempranas constituye una barrera importante para la innovación.

Nuestro consejo:

No utilices cálculos tempranos del business case para juzgar proyectos de I+D, sino para darles forma: establezca un marco económico —con parámetros como ingresos, costes e inversión— que guíe la experimentación y la toma de decisiones de los equipos de desarrollo.

5. Exceso de confianza por patentes propias — No comprender la propiedad intelectual

Una patente es un mecanismo muy potente para proteger la propiedad industrial (PI), pero debemos entender exactamente cómo funciona. Una patente no otorga el derecho a comercializar una invención, como un nuevo producto o proceso, sino el derecho a impedir que otros lo hagan. Técnicamente, esto se conoce como un derecho negativo. Comprender esta distinción es importante porque, con bastante frecuencia, una invención está protegida simultáneamente por más de una patente de distintos titulares. Esto significa que al vender nuestro propio producto podríamos estar infringiendo otra patente ajena, lo que nos expondría a litigios costosos.

Nuestro consejo:

Realiza un análisis de libertad de operación tan pronto como el nuevo producto o proceso que pretendes comercializar esté suficientemente definido. Esto te ayudará a evaluar si hay riesgo de infringir patentes de terceros y a tomar las medidas adecuadas.

6. Miopía organizativa — La falta de gobernanza en una actividad transversal

Aunque I+D y Marketing pueden llevar a cabo gran parte del trabajo de innovación dentro de las empresas, no son capaces de llevar por sí solos nuevos productos o servicios al mercado. Necesitan la contribución del resto de la organización —producción, compras, controlling, ventas, etc.—, que en muchos casos puede ser muy significativa. Y este apoyo no siempre es evidente ni está garantizado. Para estas funciones, la innovación puede percibirse como una distracción de sus actividades diarias. Si su contribución no se establece desde el principio, los responsables de proyecto pueden tener serias dificultades para conseguir los recursos necesarios. Cuando tenemos en cuenta los múltiples proyectos que compiten por los mismos recursos y la misma atención, el problema puede volverse rápidamente inmanejable.

Nuestro consejo:

Crea Comités de Innovación, una solución clásica pero muy eficaz de gobernanza para una actividad transversal en la que participan múltiples departamentos. El Comité puede movilizar recursos de distintas áreas y facilitar la toma de decisiones teniendo en cuenta el conjunto de la cartera de innovación.

7. La innovación como excepción — Un proceso sin monitorización

La mayoría de los procesos internos de la industria están estandarizados y se supervisan sistemáticamente, ya que esta es la base de la mejora continua y de las ganancias de eficiencia. Pensemos en producción, almacenamiento, atención al cliente, pagos, etc. Sin embargo, las actividades de innovación suelen recibir un tratamiento diferente y menos sistemático. Podemos debatir si el elevado grado de incertidumbre o la frecuencia irregular de los proyectos de I+D+i impiden a las empresas tratar la innovación como otro proceso interno de negocio o, por el contrario, si es precisamente la falta de un proceso estructurado y exigente lo que frena la innovación en las empresas.

Nuestro consejo:

Trata la innovación como un proceso interno de negocio más dentro de la empresa y trabaja para mejorar su eficacia y eficiencia. Puedes emplear el proceso sistemático de fases y puertas mencionado anteriormente para organizar la cartera de innovación, utilizar indicadores para supervisar tanto los esfuerzos de innovación de la empresa como los resultados obtenidos y, finalmente, analizar los datos en profundidad para identificar oportunidades de mejora.

Quédate con esto

Las ideas, la tecnología y los recursos son fundamentales para la innovación industrial, pero no garantizan el éxito. La gestión estratégica y organizativa es la que realmente marca la diferencia en los resultados de las iniciativas de innovación de las empresas.

La metodología 5-40® proporciona un enfoque de gestión de 360 grados para mejorar los resultados de innovación de las empresas industriales. Ponte en contacto con nosotros si quieres saber más.

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Arturo Casado

Consultor en Gestión industrial, Director de I+D+i

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